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viernes, 5 de octubre de 2012

Bioy: Cuando se narra sin ninguna condescendencia ni complicidad con el lector.

Diálogo con Diego Trelles Paz, ganador del Premio Francisco Casavella 2012 por su novela Bioy 
"Abriendo mi ejemplar de Bioy, listo para darle curso"
 A mediados de 1996, en una casa de Miraflores, jóvenes estudiantes universitarios se reunían para dar rienda suelta a sus instintos melómanos y concebir bajo la dirección de dos adultos ya cuajados, una edición más de “Caleta”- una revista de rock. Fue en esa ocasión que conocí a Diego Trelles, ambos estudiábamos ciencias de la comunicación pero en diferentes universidades, con el paso del tiempo Diego dio un gran salto al iniciar su camino como escritor y publicar con  “Caleta” su libro de relatos “Hudson el redentor” en el año 2001.

Diego partió al extranjero hace doce años e hizo un doctorado en literatura hispanoamericana en la universidad de Texas en Austin, Estados Unidos. En el 2005 publicó en Barcelona, “El círculo de los escritores asesinos”, y en el 2009 su antología  de nueva narrativa latinoamericana “El futuro no es nuestro”.

Su reciente novela Bioy, ganadora del premio Francisco Casavella 2012, de España, ha recibido comentarios por demás halagadores de parte del jurado.

Fotografía: La República. 





   
Bioy es una novela “salvaje y radical que construye un complejo mosaico sobre la violencia, el horror y la degeneración humana”*, de relato ágil pero a la vez crudo y enriquecido con algunas dosis del más “puro” humor negro e ironía, si bien se puede contextualizar dentro del género policial, Bioy posee una complejidad que la lleva hacia la novela total. La historia trata de Humberto Rosendo, un agente del SIN, que se infiltra en una de las bandas más sanguinarias de Lima liderada por Bioy, un enigmático sujeto que debe conducirlo al verdadero objetivo de la operación, el narco Natalio Correa. Diego nos confiesa que el nombre de Bioy es por su admiración al escritor argentino Adolfo Bioy Cáceres, quien frecuentó la literatura policial, fantástica y ciencia ficción.  

La presentación  de Bioy en la IV edición de la Feria del Libro en Arequipa sirvió para volvernos a encontrar después de 14 años y sostener una conversación que se prolongó y culminó con una breve entrevista on-line a su regreso de la ciudad blanca. En donde dialogamos además de Bioy, sobre su percepción actual del país, nuestro alicaído periodismo y hasta un pequeño “mensaje a la conciencia” a los futuros escritores. 

Diego, ¿Cuáles consideras que son las piezas claves de tu novela Bioy que contribuyeron a obtener el premio Casavella 2012, de España y recibir tan buenos elogios del jurado?
La verdad es que no lo sé. No escribí Bioy pensando en que podría ganar un premio. De hecho, durante todo el tiempo pensaba que, por su violencia, por los pequeños retos a los que somete al lector, por su complejidad formal, sería difícil publicarla.

Debo confesar que recién he comenzado a leer tu novela, pero al darle una ojeada y tras escuchar la lectura que le diste a algunos pasajes de la misma en la Feria del Libro en Arequipa, me gusta la facilidad con que se deja leer y los flashback que utilizas en los relatos pero llama la atención una narrativa llena de crudeza y desgarro en los detalles,  ¿Cuál fue tu objetivo al utilizar esos elemento en Bioy?   
El Perú que aparece en la primera parte de Bioy —el de los ochenta, donde se conjugaban el desastroso gobierno de Alan García y la violencia hiperbólica del conflicto interno— es un país en el limbo, una nación en bancarrota, moral y económicamente rota.  Sabía que para relatar esta violencia tendría que violentar la estructura, el lenguaje, la forma pero, además, tendría que narrar sin ninguna condescendencia ni complicidad con el lector.

Has manifestado que en Bioy, se enfoca “la lucha contra la amnesia, contra la amnistía, contra el borrón y cuenta nueva” ¿Qué factores, instituciones o personajes de la sociedad peruana consideras tú que están contribuyendo a ello?
Hay toda una maquinaria de medios, partidos políticos, sociedad civil (muy ligada al Opus Dei) y personajes clave de la Iglesia Católica con un objetivo muy claro: tirarse abajo la labor de la Comisión de la Verdad, liberar a Alberto Fujimori de cara a las próximas elecciones, y destruir todo aquello que impida la inversión indiscriminada dentro de un sistema capitalista en el cual el empresario se enriquece pasando por encima de todo de la manera más canibal. Al mercado no le interesa que la gente recuerde el pasado bárbaro que él mismo forja.

¿Cuáles fueron las lecciones aprendidas durante el periodo que mantuviste una comunicación continua con Roberto Bolaño?. ¿Cómo han influenciado algunas de ellas en tu manera de escribir?
En realidad, lo de Bolaño fue un consejo de un escritor admirado a uno que era muy joven y estaba como huérfano. El dijo: “Cada día que pasa me voy dando cuenta de que el acto de la escritura es un acto consciente de humildad”. Yo lo escuché e internalicé su consejo.

Estuviste fuera del país más una década  ¿Cómo encuentras el periodismo peruano 10 años después? Y  ¿cómo ves al Perú “post –dictadura”?
En el periodismo casi se ha formalizado el cargo de periodista-lobbysta-empresario que ofrece sus servicios para tirarse abajo o realzar a tal o cual candidato, a tal o cual minera. La mayoría de esos hombres poderosos que se dicen periodista escriben con los pies. No son periodistas sino gángsters y lo que ofrecen y comercian es poder. El Perú ha crecido mucho y eso es definitivamente loable pero sigue siendo un país de profundas desigualdades sociales donde impera el racismo y el clasismo. Además de eso, el chauvinismo** es casi la nueva enfermedad del ciudadano promedio.  Todos hablan de lo bien que se come, pocos recuerdan que, entre tanta supuesta opulencia, el sueldo mínimo es de 250 dólares.

¿Cuál sería tu mensaje para aquellos que desean iniciar una carrera como escritor?
Lean y escriban. Todo lo que puedan. No importa el género. Observen el mecanismo de las buenas novelas. No escriban pensando en lo que pueden obtener de la literatura. Si esa es su manera de pensar en ella, van muertos.
 Notas
*Extraído del comentario de la editorial
** Palabra que significa un patriotismo exagerado y desprecio por lo extranjero.

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