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jueves, 13 de diciembre de 2012

UNA MIRADA A UN PASADO DOLOROSO

LA VERDAD SOBRE EL ESPANTO (El Perú en los tiempos del terror)
Dossier Fotográfico de Caretas
2012.  
“Una imagen vale más que mil palabras” reza una añeja y popular frase que seguramente es la más mentada en los cursos de fotografía periodística y un claro ejemplo de la aplicación de dicha afirmación es la versión actualizada de LA VERDAD SOBRE EL ESPANTO (El Perú en los tiempos del terror) editada por la revista Caretas al recordar los 20 años de la captura del líder senderista Abimael Guzmán; y que con imágenes crudas y dolorosas muestra la realidad tal cual fue pero sin llegar  al morbo.
Este correcto dossier fotográfico salió a luz originalmente casi 10 años y se inspiró en la labor de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) e ilustra la historia de la guerra interna que sufrió el Perú contra el  terrorismo demencial de Sendero Luminoso y el MRTA. La actividad de remanentes terroristas en el Huallaga, la captura de Artemio acaecida este año, la amenaza persistente en el VRAEM y la aparición del Movadef  son parte de esta historia que aún no había sido narrada  y que justifican su aparición en esta nueva versión.
El gobierno demostró debilidad para enfrentar al terrorismo
La publicación está dividida en cuatro partes: 1) El profesor  de filosofía, en donde se relata y expone los antecedentes del inicio de la “guerra popular” como así la denomino Abimael Guzmán, y la fragilidad expuesta por parte del estado peruano para poder enfrentar  al emergente enemigo. 2) La ciudad se tiñó de sangre, lamento decirlo pero muestra la barbarie terrorista en su máximo esplendor dentro de la capital (y de la que muchos fuimos testigos), la captura de Abimael Guzmán y su cúpula, y la arremetida emerretista en la embajada de Japón que culminó con el exitoso operativo “Chavín de Huántar”. 3) En la búsqueda de la verdad, se revisa el desarrollo de las investigaciones de la CVR, y 4) Coca y Muerte, se muestra el peligro que significa la alianza entre los rezagos terroristas y el narcotráfico en la zona del  VRAEM. A lo largo de estos capítulos podemos encontrar información valiosa sobre los casos de los mártires de Uchuraccay, la matanza de Lucranamarca, las fosas comunes, la matanza de los penales, los coches bombas, las universidades tomadas por el terrorismo, el escandaloso túnel del MRTA en Castro Castro, los atentados contra la dirigente popular Marielena Moyano, el Canal 2, la calle Tarata, la matanza de los barrios altos, y otros tantos más que no deben ser olvidados de nuestras memorias y deberían ser conocidos por las nuevas generaciones.  
Tarata
Caretas ha realizado pues una notable selección de fotografías de sus archivos y que ayudarán al lector a comprender la magnitud de lo que significó la barbarie terrorista tanto de Sendero Luminoso como del MRTA  así como los excesos cometido por el estado, son pues “imágenes con una contundencia que los peruanos no deben ignorar” como lo señala en su presentación.
Tras la lectura y visualización de esta obra me queda claro que el único triunfador de la guerra fue el pueblo peruano y los grandes derrotados fueron sin duda Sendero Luminoso, el MRTA,  y la cúpula corrupta y asesina encabezada por Fujimori y Montesinos quienes representan la parte vergonzosa de esta historia. Que movimientos como el Movadef  tengan aunque sea un mínimo de acogida dentro de la población  y que el fujimorismo liderado por  Keiko  aún tenga una fuerza que mueve masas es algo por demás preocupante, pues me muestra un país sin memoria o sin ánimo de conocer su historia y aprender de ella. 
¿El final de la historia?
Los editores de Caretas nos dejan algunas interrogantes sueltas al final de la publicación: ¿Las nuevas generaciones manejan la información necesaria para enfrentar una amenaza radical? ¿El país podrá seguir con su estabilidad a pesar de ser el primer productor mundial de Coca?  Y finalmente ¿El Perú aprendió sus lecciones?. Entonces ¿qué podemos hacer? sin duda,  informar y educar al respecto es lo que nos toca desarrollar a cada uno de los que estamos involucrados en este proceso de formar a las futuras generaciones peruanas.
No me gusta hacer publicidad gratuita pero considero  que LA VERDAD SOBRE EL ESPANTO  por su calidad periodística y capacidad de poder ser comprendida por cualquier peruano  debería ser una obra de biblioteca y consulta obligatoria no sólo en los centros de enseñanza superior y escolar sino aún en nuestros propios hogares para que “aprendamos bien la lección” y nunca más se repitan esos nefastos años.

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