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viernes, 6 de julio de 2012

¿Queremos agua, oro o más muertos?

Las cinco muertes ocurridas durante los enfrentamientos entre las fuerzas de orden y los manifestantes anti-Conga en Cajamarca, han puesto de manifiesto otra vez la incapacidad del gobierno para resolver  conflictos sociales. Que por cierto es un legado heredado de los gobiernos de Alan García  y Alejandro Toledo, que también tuvieron muertos en su haber.

Tras el mensaje a la nación del presidente Humala, que en pocas palabras dijo: "Conga va", los animos se caldearon aún más en Cajamarca, estallando el caos en Celedín y la posterior declaratoria de estado de emergencia fue percibida por los agitadores como una provocación de la cual ya hemos visto sus resultados -cinco muertos. ¿Héroes o víctimas de la estupidez?. 
A pesar que el presidente declaró en más de una vez que su mensaje es el del diálogo, hay cifras que dan que pensar: 15 muertos en 11 meses de gobierno a causa de los conflictos sociales. Parece que la fuerza desmedida es el lenguaje que está usando el mandatario y sus representantes, ante la clara incapacidad de negociación, impotencia y falta de confiabilidad que han demostrado para negociar con grupos antagonistas.  
Por el otro lado, Gregorio Santos ha mostrado lo que realmente es, al exhibirse en el velatorio de una de las víctimas, cargando el ataúd del fallecido. Haciendo todo un circo a costa del dolor ajeno, provocado por él mismo. Sabemos cuales son los intereses políticos que pesigue este tipo, que son en realidad su verdadera fuente de inspiración, y no la protección de Cajamarca.  
Al respecto Ollanta Humala ha declarado: "Siento asco por quienes buscan beneficios políticos con los muertos de Conga". ¡Qué irónico!, pues la población cajamarquina le podría replicar "sentimos asco por quien nos mintió para alcanzar una meta política y nos prometió agua en vez de oro".Yanacocha
Ante este conflicto entendamos que el Perú es un país minero, el oro era la fuente de riquezas de muchas de sus antiguas culturas, es un recurso  oriundo de nuestro suelo así como otros minerales, es imposible que vivamos desligados de la actividad relacionada a estos elementos.
Otro aspecto que debemos entender es que en Cajamarca y sobre todo en los lugares de la serranía se respira mucho resentimiento ante todo lo que represente grupos de poder, ya sean políticos y económicos, o las grandes transnacionales, son pueblos que siempre se han sentido olvidados y marginados por el gobierno. No han podido "palpar" los beneficios del canon minero, gracias a las incapaces administraciones de los Gobiernos Regionales que no han distribuido apropiadamente los millones que recaudan. 

Este conflicto nos demuestra que el Perú sigue siendo un país dividido por esa disputa ancestral e innecesaria entre poderosos y pobres, promovida por el racismo, clasismo, regionalismos, y etcétera de posiciones idiotas y oriundas desde la concepción de la república. Seguimos sembrado las ideas contra con el "anti-imperialismo Yanqui", el odiar al que tiene más dinero y demás posiciones por demás absurdas.

A pesar de la muerte del comunismo en el siglo pasado, existen todavía mucho izquierdista extremista, resentido social dentro de las autoridades políticas, en el periodismo, en las universidades y colegios de la serranía; la mayoría de mis parientes son esa parte, y desde pequeño siempre escuché en la mayoría de ellos, su rollo comunista y anti-imperialista pero nunca propuestas inteligentes de cómo generar riquezas sino la de un estado paternalista. 

Los conflictos sociales en el Perú es un problema muy complejo que requiere la convocatoria de antropólogos, sociólogos, psicólogos, y demás personas especializadas en el tema  que dejen a un lado su bandera política, intereses personales e intransigencia. No más ignorantes que sólo defienden sus posturas como lo han demostrado los anti-mineros, el gobierno y los propios empresarios mineros.

Se ha convocado al sacerdote católico Cabrejos, para que sirva como medidador en el problema; mientras que por el lado del gobierno la vicepresidenta Marisol Espinoza ha criticado al premier Óscar Valdés en su participación  ante la crisis social que se vive en Cajamarca, a esto le sumamos los comentarios adversos del ex-primer ministro Salomón Lerner y ex-congresistas nacionalistas. Por su parte Humala sale a declarar sobre la lucha en el Vrae y se sigue haciendo el "tercio" ante este conflicto.

Hay pues mucho pan por rebanar en este asunto, sólo esperamos que no siga habiendo más víctimas ocasionadas por la necedad de ambos sectores y dejemos de una vez de promover en la población esa tontería de la lucha entre ricos y pobres, que sólo generan intolerancia y muertes inocentes.

 










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